Conoce los secretos en la arquitectura de Cocina M

La premisa del proyecto surge de la idea de generar un espacio de convivencia y deleite gastronómico, con perfil internacional y a su vez arraigado a la región, denotando de manera clara y sutil la identidad de la zona referida a su origen, la purépecha.

La frase: “if you create the stage setting and its grand, everyone who enters will play their part” (si creas la escena y es grandiosa, todos los que entren harán su parte)– de Morris Lapidus; fue la directriz que la chef y el sommelier propietarios pautaron para la conceptualización del proyecto.

La encomienda fue muy clara, la creación de un escenario en donde el comensal pudiera experimentar varios ambientes dentro de un mismo espacio y jugara parte importante del mismo.

Situado en una de las arterias más importantes de la ciudad, el solar en donde se sitúa el proyecto, originalmente albergaba una residencia de los años 70´s; la cual formaba junto con las casas vecinas, una imagen del Uruapan de aquella época.

La propuesta retoma y rehabilita elementos originales de la residencia como la herrería exterior, el manejo de las alturas y el árbol, que daba acceso a la misma; el cual vuelve a dar la bienvenida al nuevo visitante. De esta manera, la propuesta se integra a la identidad de las residencias de esa época que aún existen en la zona.

El acceso al recinto, definido por el área de espera, se traduce en un espacio acogedor y cálido, recubierto de piedra Galarza el cual, remata con un cubo de cristal de cinco metros de altura, albergando en su interior la cava, en donde, además de apreciar la reserva de vinos, se pueden observar piñas artesanales aludiendo a la “piña de la hospitalidad” la cual bajo su premisa ofrece cortesía, calidad, buen servicio y amabilidad a sus invitados; reforzando el concepto por medio de un muro recubierto de coronas de piñas vidriadas a manera de muro verde artesanal, exaltando el valor cultural de los artesanos purépechas.

 

 

Contiguo al muro de piñas encontramos el área lounge y el primer salón de comensales, en donde las cocuchas y las diferentes artesanías de barro insertadas en los muros, forman el envolvente del espacio, mientras que la pared de cristal a doble altura a manera de fachada, permite la iluminación y ventilación del lugar, al mismo tiempo que brinda vistas a la avenida, donde se aprecia el trajín de la ciudad y los imponentes árboles de su camellón.

 

 

 

Acero, madera y cristal templado forman la circulación vertical que nos conduce al salón de eventos privados con capacidad para cuarenta personas, delimitado por un mueble que a manera de celosía nos divide el espacio servido de los servidores. A este mismo espacio se puede tener acceso por medio de un elevador para personas con capacidades diferentes.

 

 

 

El salón principal te recibe con una doble altura, en donde un juego caprichoso de rombos inspirado en patrones de tejidos indígenas, constituye la iluminación indirecta del espacio; terminando en una cubierta de cristal templado desplazable, por medio de la cual la iluminación cenital y ventilación natural hacen presencia al interior del espacio.

Bajo esta cubierta se encuentra el área lounge del bar y el área de fumadores.

El remate principal del salón está formado por un jardín vertical, aludiendo la exuberante vegetación de la barranca del Cupatitzio, lugar que ha hecho conocida a la ciudad de Uruapan. De la misma manera, el elemento agua se hace presente bañando un muro de seis metros de altura, que nos recuerda el cauce del rio y su sonoro recorrido por las barrancas de la ciudad.

 

 

La parte central del salón representa el maridaje perfecto entre el vino y la comida, teniendo de un lado al bar y del lado opuesto la cocina.

La cocina, a manera de escenario protagoniza el punto central del espacio, por cuya ventana podemos observar todo el arte culinario que la chef crea para su público. A modo de telón, la ventana despliega una cortina la cual al cerrarse indica el término de la función.

El bar, a manera de una composición de Mondrian representa un mundo abstracto, simbolizando las diferentes influencias que forman el arte culinario a degustar; y los distintos licores y vinos de las regiones del mundo que habrán de formar nuevas bebidas a catar.

Es de esta manera como el restaurant cocina M es el resultado de una amalgama entre lo regional y lo internacional; entre la tradición y el espíritu de vanguardia. En donde el usuario experimenta un espacio armonioso, confortable y relajado, un lugar para sentirse en casa, sumergiéndose en un deleite gastronómico que hará de su visita una experiencia memorable.

If you create the stage setting and its grand, everyone who enters will play their part

–Morris Lapidus.

 

 

Cocina M; diseñado por Jamit Arquitectos